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Sobre los Mapas del iPhone

En Septiembre de este año Apple decidió cambiar la aplicación de mapas que venía instalada en todos los dispositivos con iOS desde que el iPhone original fue anunciado en el 2007. Fue un gran cambio que recibió muchas críticas y que le costó la cabeza a un par de ejecutivos en la compañía. Apple, Google y los usuarios sufrieron bastante, pero al final creo que todos salimos ganando.

La Historia de Amor

Cuando Apple lanzó el iPhone en junio de 2007, venía con una aplicación de mapas que fue diseñada y construida por Apple, pero usando imágenes e información proveída por Google. En esa época el matrimonio entre Apple y Google era feliz y todos los usuarios nos beneficiamos de esa excelente alianza: Apple feliz porque podía ofrecer un excelente producto a sus clientes; Google feliz porque obtenía una gran fuente de información sobre mapas, tráfico, rutas y demás; los usuarios felices porque ahora teníamos un GPS en el bolsillo. Pero nada dura para siempre.

Un tiempo después Google lanzó Android, su propio sistema operativo para teléfonos celulares y las relaciones con Apple empezaron a resquebrajarse. Apple lo tomó como una traición imperdonable y la luna de miel se acabó. Empezaron las hostilidades y las batallas legales. Los mapas que Google puso en Android empezaron a ser superiores a los que le permitía tener a Apple en el iPhone, esto perjudicaba a Apple y a sus usuarios. Apple quería, por lo menos, paridad con los mapas de Android; Google quería mayor información sobre los usuarios y cómo éstos usaban los mapas. No llegaron a un acuerdo y Apple decidió cortar por lo sano.

La Gran Falla

Ante una situación complicada, según me parece, Apple tenía pocas opciones: a) Seguir ofreciendo los mismos mapas de hace 5 años, muy inferiores a los nuevos mapas ofrecidos por la competencia; b) Ceder a las demandas de Google (un rival en este campo), dándole más control sobre su propia plataforma; ó c) Hacer sus propios mapas y tomar el control de su propio destino, a riesgo de incomodar a sus usuarios por un tiempo. La decisión creo que no sorprendió a nadie que conozca y entienda la forma de pensar de Apple. Sin embargo la transición no estuvo al nivel de calidad al que estamos acostumbrados por parte de Apple.

La nueva aplicación de mapas en iOS 6 fue anunciada con gran fanfarria y nombrada “la mejor aplicación de mapas del mundo”. Aunque fue una gran mejora desde el punto de vista estético, la exactitud de la información fue un magnífico desastre. La información es algo que se puede arreglar por el camino, pero sus fallas dejaron con muy mal sabor en la boca a muchos usuarios. Además, el cambio fue radical y le dió a los usuarios una transición suave o la opción de escoger la aplicación que mejor se ajustara a nuestras necesidades. Esto provocó el malestar general entre los usuarios, una disculpa oficial del presidente de Apple y le costó el puesto a dos ejecutivos de la compañía. Pero también generó algo positivo.

Un Nuevo Mercado

Al tiempo con la disculpa oficial, Apple creó una sección en el App Store dedicada a ofrecer alternativas con aplicaciones de mapas desarrolladas por terceros, una de las cuales (Waze) yo usaba (y recomiendo) incluso antes del zaperoco. Esta nueva competencia por el mercado de las aplicaciones de mapas es el ideal desde el punto de vista de los usuarios, quienes se benefician de programas cada vez mejores. En realidad yo empecé a ver esto como un resultado positivo a todo el enredo con el tema de los mapas.

Tres meses después del debut de los controvertidos mapas de iOS 6, Google anuncia una nueva aplicación completamente diseñada por ellos, con imágenes nuevas y con todo el poder de la información que han acumulado por años. La aplicación es muy superior, en mi opinión, a la que tenía el iPhone hace tres meses, tanto en lo estético como en la calidad de la función de búsqueda, que es la especialidad de Google. De hecho, considero posible que esta nueva aplicación es, en varios sentidos, justamente lo que Apple quería que Google les diera desde el principio. La diferencia es que en ésta nueva aplicación, Google tiene el control completo (si los usuarios así lo permiten) de la información que generan los usuarios al abrir los mapas y utilizarlos diariamente.

En definitiva pienso que las cosas resultaron bien para todos. Me parece que Google está satisfecho con poder obtener la información que los usuarios comparten al usar la aplicación, para seguir amasando cantidades enormes de información sobre mapas, negocios, rutas, tráfico, patrones de uso, etc. Sospecho que Apple a su vez está feliz porque ahora el iPhone tiene aplicaciones de mapas que están a la par con Android y no tuvieron que dar el brazo a torcer ante las exigencias de la competencia, dejando en manos de los usuarios la decisión de si compartir o no información con Google. Por último, creo que los usuarios del iPhone estamos contentos porque ahora tenemos varias alternativas muy buenas en un mercado bastante competitivo, como es el de los mapas móviles.